Carlos Rodrigo

Efecto Ikea.


Estudios científicos han demostrado que damos más valor a aquellos productos que hemos hecho/ensamblado nosotros mismos (muebles de IKEA, kits de LEGO, Origami…). Según los estudios, pagaríamos hasta un 60% más por una pieza de IKEA que hemos montado nosotros mismos.

A esto se le llama el Efecto Ikea, los diseñadores y productores eran ya conscientes de este sesgo cognitivo antes de que se le diera nombre.

Por ejemplo, cuando sacaron al mercado las mezclas instantáneas para tartas solo era necesario aportar agua a los ingredientes secos para elaborar la masa.
Su extremada simplicidad lo convirtió en un producto demasiado básico.

¿La solución? Un paso adicional.

En la siguiente mezcla que sacaron, era necesario echar un huevo además de agua para elaborar la masa, esto hizo que la gente valorará más su propia aportación y comprará más el producto.

Con ello, se transforma al cliente de receptor de valor a co-creador de valor.

Somos unos simples.

12/01/2018 · ·

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